Barraza

Recorrido por el encantador pueblo de Barraza, puerta de entrada al Valle del Limarí.

 

 

Barraza es de esos poblados que nadie suele visitar. Excepto el fin de semana de febrero en el que se lleva a cabo su Feria Costumbrista, que atrae a miles de personas a las empolvadas y añosas calles de esta villa. Su historia está ligada a las culturas indígenas que habitaron este valle desde tiempos inmemoriales, y su trazado actual data desde la época de los conquistadores españoles. Es un pueblo que tiene una posición aventajada: está muy cerca de la costa, y a orillas del fértil río Limarí.

 

 

 

Sus tierras fueron entregadas como merced al capitán Antonio Barraza, y lentamente el poblado fue transformándose en el segundo asentamiento más importante del norte durante la Colonia, después de La Serena. Durante el siglo XIX comenzó su declinar, debido a la fundación de Ovalle y a que comenzó a quedar alejada de nuevas rutas hacia Santiago y La Serena, y hoy sólo quedan algunos mudos testigos de ese pasado colonial glorioso.

 

 

 

Vale la pena recorrer sus pocas calles de tierra y admirar las bellas casas de adobe que aún se mantienen en pie.

 

 

 

Visita imperdible es la Iglesia San Antonio del Mar de Barraza, declarada Monumento Nacional en 1977. Data del año 1794, y fue diseñada y proyectada por Joaquín Toesca. Y en la plaza principal, al frente de la iglesia, podrán leer varias de las leyendas que dan vida a la historia de Barraza.

 

 

 

 

Otro dato imperdible es el Cabildo Abierto, restaurante que tiene deliciosa comida, destacando las empanadas de camarón de río y el espectacular cabrito al horno.

 

 

 

Hasta una próxima aventura,

 

Chile sobre Ruedas.